La ilusión renovada.
Cada año, por estas fechas, nos enfrentamos inexcusablemente al balance de tiempos pasados, aquellos días en los que todo era más simple, nos pueden parecer hoy tiempos
mejores y posiblemente lo fueran, la vida familiar, estaba menos contaminada por agentes externos, los miembros de la unidad familiar, dependían unos de otros y ello
creaba fuertes vínculos afectivos entre estos.
La televisión, la sociedad de consumo, el estado de bienestar en definitiva, contaminaron nuestra sociedad con nocivas sensaciones de autosuficiencia, seguridad,
libertad y prosperidad que al final resultaron falsas.
La crisis dejó al descubierto, la gran quimera de esta sociedad, el gran patrimonio que poseíamos, no es tal, a la sólida educación de nuestros hijos, le faltó la básica educación familiar, al vehículo que tenemos en el garaje, le sobran cien caballos, la gran mansión
donde vivimos se convirtió en nuestra cárcel y el cálido almuerzo familiar se convirtió
en un frío desayuno de desconocidos.
Por ello, he pedido a los Reyes Magos y no al intruso de Papá Noel, que te regalen
pequeñas sensaciones casi olvidadas, pero que son, grandes valores que cotizan alto en la bolsa de la Vida:
- Saborear la mirada eterna de los que te aman.
- Entregar lo mejor de ti a aquellos que te necesitan.
- Soñar de la mano de quien merece la pena.
- Alegrarte con la luz del nuevo día.
- Ver en el espejo una persona cada vez más fuerte y equilibrada.
- Sentirte parte importante de este universo.
- Sentirte enriquecida interiormente.
- Perseguir ilusiones sin desfallecer.
- Perdonar a aquellos ciegos de espíritu, que no ven tu luz interior.
Esperando que los Reyes Magos accedan a lo solicitado
Aprendiendo a vivir.
Hoy quiero aprender,
y tú conmigo también,
¿A qué escuela iremos?
pues a la escuela del querer.
En ésta escuela se aprende,
a respetar y a comprender,
de qué nos sirvieron los desvelos,
por los que no saben querer.
A las ocho, sale el tren de la oportunidad,
con destino, a ésta olvidada escuela,
viajarán pocos alumnos,
y el que se quede en tierra, para siempre lo perderá.
Allí, te aíslas en clase,
con la persona que te guste más,
tú enseñas a ésta,
y ésta, sosiego a tu alma dará.
Allí, aprenderé contigo,
lo que dar a los demás,
nunca derrocharé ternura ni cuidados,
con quien a mí, no me los da.
Conmigo, aprenderás,
que hay otro oportunidad,
que la vida te sonríe,
cuando la sabes adorar.
Contigo, aprenderé,
que detrás de la escarpada montaña,
cansado de la escalada,
la extensa llanura está.
Conmigo, aprenderás,
que hoy, es más joven tu corazón,
que valen más, estos momentos,
que toda una vida dejada atrás.
Y es que en ésta escuela,
no enseña un profesor,
tampoco hay libros de texto,
solo se utiliza, el corazón.